¿Es el arte real y urgentemente acerca de la vida? —Los dibujos de Leonardo da Vinci

Por Marcia Rackow

Artículo especial reimpreso del The Journal of the Print World

El arte ha sido amado, valorado, y por años la gente va a los museos deseosas de ver la belleza en este mundo y ser conmovidos por ella. Esa fue la experiencia de muchos que visitaron la exhibición en el Museo Metropolitano de Arte de “Leonardo da Vinci: maestro dibujante”. Pero la gente no conoce lo que explica el Realismo Estético, la filosofía fundada en 1941 por el poeta y crítico estadounidense Eli Siegel: ¡la urgencia que el arte tiene para nuestras vidas!

La pregunta más importante que enfrenta cada persona hoy en día es: ¿cómo debemos ver este mundo y las personas cercanas y lejanas a nosotros? El Realismo Estético demuestra que la respuesta honesta y práctica es la estética. “La obra de arte perfecta”, escribió el Sr. Siegel en su libro Self and World,

“es aquella en la que el artista, siendo sí mismo, siendo un individuo único, también ve a un objeto en su integridad y precisión. Si es posible; si, de hecho, el gran propósito del arte es ser uno mismo y, aún, dar todo al objeto, ¿no podemos encontrar aquí el propósito justo de la vida misma?”

¡Esto es revolucionario! He aprendido que la forma de ver que tiene el arte es lo mismo que la ética y la bondad, porque es justa a la estructura del mundo y toda persona. “Toda belleza”, dijo Eli Siegel, “es la unión de opuestos, y el unir opuestos es lo que tratamos de lograr en nosotros mismos”. Estudiar este principio fundamental me abrió los ojos a una nueva, bondadosa y útil forma de ver el arte, a las personas, el mundo mismo.

Aprendí también que hay algo completamente opuesto a la visión artística en nosotros: el sentir que nos cuidamos a nosotros mismos, que somos importantes, restando valor a todo y a todos. Esto es el desprecio, que el Sr. Siegel describió como “el restarle valor a lo que es diferente a uno con el propósito de aumentar nuestro valor”.  El desprecio es tan ordinario como una esposa haciendo un comentario sarcástico a su esposo, o la forma que una persona se burla de como otra se viste.

Head of the Virgin in Three-Quarter View Facing to the Right by Leonardo da Vinci. Drawing on paper in pierre noir pencil and red chalk.

“El único verdadero combatiente del desprecio”, escribió el Sr. Siegel, “es la estética”. Y opuestos que la gente está tratando de entender ahora son la rigidez y la flexibilidad, la afirmación y el ceder.  Una persona puede ser rígida, obstinada y también puede ser estratégicamente flexible para obtener ventaja.  Las mujeres hacen esto con los hombres, y viceversa.  Lo que debemos sentir es que tratar de ser justos, que tratar de comprender los sentimientos de las personas, es fortaleza, libertad, una gran autoexpresión. Esto es lo que el arte de Leonardo da Vinci muestra magníficamente.

Cabeza de la Virgen en vista de tres cuartos mirando hacia la derecha.

La flexibilidad que también es fuerza

El gran florentino del Renacimiento, Leonardo da Vinci, vivió entre 1452 y 1519. Al estudiar sus dibujos en la reciente exposición en el Museo Metropolitano de Arte vi el alcance de su obra en las artes y las ciencias.  Sus investigaciones sobre la luz y sombra, perspectiva, arquitectura, anatomía, astronomía, botánica, física, mecánica y sus escritos sobre ellos, aumentaron mi respeto y admiración por él.  En su arte, él contesta una pregunta apremiante en el mundo de hoy: ¿Cuál es la verdadera relación entre flexibilidad y firmeza? ¿Es ceder a los hechos de este mundo debilidad o fortaleza? Estas son preguntas que toda persona necesita contestar honestamente.

El arte muestra la realidad como resistiendo, flexionando; afirmando, desvaneciéndose, que es como lo es…. El ceder como visión está presente mucho en las pinturas; el ceder que genera fuerza es lo que buscamos en el arte.

Y esto está presente en Leonardo. Desde sus primeras obras lo vemos tratando centralmente con estos opuestos, culminando en la obra que ha llegado a representar el arte de la pintura misma: la Mona Lisa. “En Leonardo da Vinci”, escribió el Sr. Siegel, “el significado se obtiene a través de lo visual como cediendo, flexible”.

El poder de su obra reside en cómo se entrega plenamente a los espectáculos delicados y poderosos del universo. “Poseído de una insaciable sed de conocer”, escribe el crítico Robert Goldwater,

La Mona Lisa en Leonardo da Vinci

él investigó la naturaleza en todos sus aspectos. Para él, el arte y la ciencia eran dos actividades estrechamente relacionadas, dos medios para describir el mundo físico. “La mente del pintor'”, escribió Leonardo, “debería ser como un espejo que está lleno de tantas imágenes como objetos colocados frente a él”.

Podemos ver esto en sus exquisitos estudios de plantas, animales, anatomía, astronomía, meteorología, balística.

Y da Vinci escribe sobre cómo entender los sentimientos de las personas:

Un buen pintor tiene dos objetos principales para pintar: el hombre y las intenciones de su alma; el primero es fácil, el segundo difícil, porque tiene que representarlo mediante las actitudes y movimientos de las extremidades.

Él estaba interesado en la gama de emociones y expresiones humanas, incluyendo lo grotesco. “[Leonardo]”, escribe Walter Pater,

aprendió…el arte de profundizar, de auscultar las fuentes de expresión hasta sus rincones más sutiles, el poder de una presencia íntima.

Vemos esto en su hermoso dibujo Cabeza de la Virgen en vista de tres cuartos mirando hacia la derecha. Si bien su rostro posee una firme cualidad clásica y escultórica, compuesta por planos amplios y simples, al mismo tiempo posee una gran suavidad, delicadeza. Hay un hermoso movimiento curvado donde el turbante delinea su rostro, y su cabello cae en rizos a la derecha, que dan una sensación de flexibilidad y elasticidad. Pero no se percibe como flácido ni excesivo ya que Leonardo contrarresta el movimiento descendente de su cabeza con la firme línea diagonal de su cuello que se extiende desde la parte inferior izquierda hasta la esquina superior derecha.

Mediante la técnica de “sfumato” Leonardo usa esa cualidad ahumada para suavizar los bordes de las cosas. “Da Vinci”, escribió el Sr. Siegel, “buscaba…suavizar de las líneas, volviéndolas vaporosas, atmosféricas, misteriosas … Lo definido, lo inflexible, fue dotado con flexibilidad, con una suavidad móvil”. Toda la composición es una asombrosa unión de flexibilidad y firmeza.

¿Qué podemos aprender de esto?

“La gente siente que no son lo suficientemente flexibles”, explica la Directora de Educación Ellen Reiss en El Derecho del Realismo Estético de Ser Conocido:

No enfrentan cosas nuevas ni sorpresas, con gracia. Y la gente se detesta a sí misma por ser flexibles de mala manera: dispuesta a acomodarse fácilmente dependiendo de la compañía con la que está, o a cualquier cosa que la haga importante. La flexibilidad incorrecta es la falta de principios; es también el mal humor. Y la firmeza ha sido frecuentemente la insistencia de salirse con la suya“.

Estas oraciones me describen ya que tenía un debate intenso con estos opuestos. A diario solía maldecirme por ser demasiado complaciente. Escribí en mi diario: “Sigo siendo subordinada y dócil.  ¡Si tan solo pudiera recordar hacer preguntas, desafiar, discutir, mantener mi integridad!”. Y me acusaba de: “1. Ser sumisa, 2. No mostrar mi independencia”.

Me daba órdenes: “Sé una persona que vale. No des tu brazo a torcer. Ten más agallas”.

Lo más que odiaba en mí era la forma en que buscaba la aprobación de los demás, y estaba lista para ser flexible, servil y acomodadiza para obtenerlo. Estaba más interesada en mostrar cuán indispensable y cariñosa era, que en querer conocer a una persona y fortalecerla. Y el otro lado de mi sumisión era ser testadura como una roca. Era estratégica: dulce cuando me convenia y terca porque creía que mi manera de pensar era la correcta.

En una clase del Realismo Estético, el Sr. Siegel me habló sobre estos opuestos y me preguntó, en términos de pintura: “¿Crees que las curvas y los ángulos trabajan bien en usted?” Cuando dije: “No, no lo creo”, él describió ese debate en mí:

A Marcia Rackow le gustaría ser muy dulce y complaciente y mostrar que bondadosa es [eso serían las curvas], y también ser fuerte y mostrar que nadie puede aprovecharse de ella, y eso sería los ángulos.

Él dio forma a este debate en mi vida, mostrándome que era una cuestión de arte– ¡y que tenía una solución estética! Necesitaba tener el mismo propósito cuando era fuerte y cuando era complaciente, y ese propósito era tener buena voluntad: “el deseo de que algo sea más fuerte y más bello, porque este deseo nos hace sentir más fuertes y más bellos”. Estoy enormemente agradecida que a través de mi estudio del Realismo Estético, he podido tener este propósito cada vez más en mi vida.

Resaltar la fuerza y ​​la belleza de una cosa es el propósito del arte, y eso lo vemos en el Estudio de la pañería sobre las piernas de una figura sentada, c. 1473. Aquí, curvas y ángulos, flexibilidad y fuerza se unen de una manera magnífica. El efecto es tan escultural que es difícil creer que sea un dibujo. La tela tiene tal peso y volumen que creemos poder tocarla. Leonardo ha captado la flexibilidad de la tela, y sentimos como tiernamente arropa las piernas, revelando las formas que cubre: la curva de la pantorrilla, el arco del pie.

Percibimos esas piernas, y sentimos que es una persona viviente. ¿Necesitamos– de hecho, es urgente para nosotros– dar a las personas y los objetos la profundidad, la solidez y el peso que el artista otorga a esta persona y a estos objetos? ¿Sería posible lastimar a una persona si vemos que posee esta realidad, esta sustancia, esta profundidad?

Esa gran curva de tela que cae desde la rodilla hasta el pie se ve tan serena, tan flexible. Aunque la luz es intensa, acentuando la firmeza de las piernas y la tela, hay una tremenda sutileza en los matices de luz y oscuridad. Vemos el amor de Leonardo en el efecto suavizante de las sombras a medida que los pliegues desaparecen en los recovecos oscuros y misteriosos. Esta hermosa obra provee una guía de cómo necesitamos ver a otros seres humanos.

Cuando tenía 18 años, escribí:

¿Qué es el arte? ¿Realmente me importan las personas que voy a dibujar? Sí, pero no puedo ayudarlas a través del arte. No puedo ser una humanitaria. No puedo cambiar el mundo. No puedo eliminar el sufrimiento”.

Digo ahora, y es el orgullo de mi vida, que el arte, cuando es completamente comprendido y amado, puede cambiar al mundo, puede hacer que los seres humanos sean verdaderamente más bondadosos; de hecho, la estética es la única forma para lograrlo. Y es por eso que el Realismo Estético debe ser estudiado por todo el mundo.

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Marcia Rackow es artista y consultora en la facultad de la Fundación Realismo Estético, una fundación educativa sin fines de lucro en la ciudad de Nueva York, donde imparte el curso “Las artes visuales y los opuestos”  

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