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7
de diciembre, 1999
Marina
hace lo que no haría en territorio continental
Para
el Editor,
Como
esposa de un puertorriqueño, me preocupa profundamente la tierra
y el pueblo de esta hermosa isla, y me enoja sobre manera que luego de
tantas décadas en que la Marina de los EEUU ha usado a Vieques para
sus prácticas con municiones vivas, ahora tengan la desfachatez
de querer continuar con sus "prácticas" de bombardeos, luego de
que una de sus fallas de tiros ocasionara
que un hombre perdiera su vida. Eso
nunca sería permitido en otras islas en los EEUU-- ni en Natucket
o los cayos de la Florida. Es muy
claro que el Gobierno de los Estados Unidos está jugando chantaje
colonial con Puerto Rico, sintiendo que pueden hacer allí lo que
les venga en ganas.
Yo
aplaudo a los que están luchando para poner fin a esta locura, y
quiero que sepan que la causa de esta brutalidad la explicó Eli
Siegel, el fundador de la educación Realismo Estético. Es
el desprecio, "la importancia falsa que se siente al restarle valor a lo
que es diferente a uno". Siegel
explicó:
"Tan
pronto usted tiene desprecio, tan pronto usted no quiere ver que otra persona
tiene una vida interior como la suya, usted puede robar a esa persona,
herir a esa persona, matar a esa persona" (www.AestheticRealism.org).
Dijo
un residente de Vieques: "No es lógico que tengan esas prácticas
tan cerca de los habitantes. Para la [Marina] no somos más que cucarachas". El
pueblo de Vieques es real. Ellos
tienen esperanzas y miedos tan reales como cualquier persona en Washington. Es
una vergüenza nacional que muchos de los hombres, mujeres y niños
que viven allí --todos ellos ciudadanos americanos que el Gobierno
de los EEUU se supone les brinden protección-- ahora tienen una
alta incidencia de cáncer y serias enfermedades causadas por el
uso de nepalm y de uranio agotado.
Como
maestra de escuela superior en la ciudad de Nueva York, con muchos estudiantes
de Puerto Rico, creo que el mensaje que la Marina le envía a los
jóvenes de nuestra nación es uno de total desprecio por la
vida humana. Mientras se espera
la decisión, la pregunta ética a discutirse es ésta
que formula Eli Siegel: "¿Qué se merece una persona por ser
una persona?"
Donita
Ellison Torres
New
York |