"En realidad los opuestos están unidos; el arte lo demuestra." —Eli Siegel
red line
 

¿Qué nos enorgullecerá sinceramente?
Un estudio del arte de Diego Velázquez

Por Dorothy Koppelman

¿QUÉ ES EL REALISMO ESTÉTICO?

CUATRO PRINCIPIOS

¿ES LA BELLEZA LA UNION DE OPUESTOS?

ENSAYOS
ARTÍCULOS
ARTE

ACERCA DE ELI SIEGEL

EN INGLÉS


Información
 

Dorothy Koppelman, pintor, escritora, consultora del Realismo Estético, describe la pintura y el propósito de Velázquez en este ensayo basado en el Realismo Estético de Eli Siegel.

 


Aprendí del Realismo Estético que el propósito más profundo de cada persona es como el propósito del arte: gustar del mundo y a uno mismo a la misma vez, al ver que ambos son una unidad estética de opuestos. El principio poderoso del Realismo Estético, descrito por primera vez en la historia por Eli Siegel, expresa el propósito que enorgullece de todas las personas:

“Toda belleza es la unión de opuestos, y el unir opuestos es lo que tratamos de lograr en nosotros mismos”.

Hablaré acerca de lo que aprendí y que ha tenido un tremendo efecto en mi trabajo y en mí misma. Hablaré también acerca del pintor español del siglo XVII Diego Velázquez, cuyo estudio de objetos y sus grandes pinturas de la monarquía española, unen esos opuestos que aprendí son esenciales para el arte: el orgullo y la humildad.

Diego Velazquez
Diego Velázquez

“Verdadera humildad es orgullo”

Empecé a conocer y a querer a las pinturas de Velázquez cuando estudiaba los incomparables ensayos de arte de Eli Siegel, ahora publicados en El Derecho del Realismo Estético de Ser Conocido. Del ensayo “El arte es como la humildad” aprendí cómo quería ser y lo que me afectaba en una pintura. El Sr. Siegel escribe:

El ver, mientras es una expresión de nuestro ser, es también una sumisión. En la forma de ver artística, la humildad y la sumisión equivalen al orgullo y la grandeza....La verdadera humildad es el orgullo.

Vi en esta obra, “La rendición de Breda", la belleza de la sumisión y del orgullo a la vez.

La rendicion de Breda
"La rendición de Breda"

Esta es una de las pocas pinturas históricas del artista y creo que la pintó porque fue conmovido por el drama de los opuestos en una situación bélica, y por la historia de galantería en el tiempo de la rendición.

Los opuestos se unen en el centro de la pintura cuando los dos generales se enfrentan. Uno, en su armadura oscura, estira su mano para tocar al otro general, el cual al rendirse se inclina y dulcemente le ofrece la llave de la ciudad. El movimiento de la soga que sube y baja, duplica el movimiento de las cabezas, una alta y la otra baja. Pero entre esas cabezas se encuentra una fila de lanzas blancas que las unen. En el centro, una bandera recta se despliega suavemente, orgullosa y humilde, señalando la paz. Yo estaba tan emocionada por estos dos hombres quitándose sus sombreros cada uno, que quería ser como ellos, rindiéndome pero victoriosa.

Detalle de
Detalle de “La rendición de Breda”

Cuando el Sr. Siegel discutió una reproducción de este detalle del centro, escribió un comentario “el consentimiento destinado”. Creo que eso es lo que una persona siente cuando puede decir “Sí, puedo rendirme orgullosamente a la hermosa estructura de los opuestos en la realidad y en uno mismo”.

Diego Velázquez nació en Sevilla en el 1599. Su madre era española—de apellido Velázquez—y su padre era portugués. De chico fue aprendiz de pintores. Uno de ellos, Juan Pacheco, en “El arte de la pintura”, describe cómo entre las edades de 11 a 19 años, Velázquez estudió objetos ordinarios y le pagó a un chico campesino para que posara y así poder estudiar las expresiones faciales. Lo que el artista quiere hacer es lo que cada persona quiere hacer y lo que el Realismo Estético nos enseña. En “El arte es como la humildad”, Eli Siegel escribe:

Observar es humildad. Estar complacido por un objeto—lo que es, su forma, su textura, el color, su relación—es humildad feliz, a veces humildad magnifica. Es una humildad que uno tiene que aprender.

Me gusta enseñar con mis colegas lo que hemos aprendido del Realismo Estético: el arte de gustar del mundo. Lo primero que anima el Realismo Estético es escribir cada día una oración completa acerca de una cosa que le haya gustado. Gustar de un objeto y decirlo es un punto de partida para gustar del mundo y de sentirse orgulloso por la manera de verlo. Si una persona está deprimida es porque le ha restado valor al mundo exterior, y en una consulta del Realismo Estético se le preguntaría: Mire a un objeto cerca de usted. ¿Es esta grabadora semejante a usted?—por fuera, oscura, callada y reservada y por dentro dando la vuelta y escuchando todo por dentro? ¿Es usted como la silla donde está sentado, con los pies en el piso, el respaldo vertical, en descanso y alerta? Esta es la única manera de ver al mundo que puede combatir la presunción y el desprecio. Eli Siegel enseñó que ya que los opuestos de la realidad están en nosotros, “cuando le restamos significado a cualquiera cosa, nos restamos valor a nosotros mismos”.

La anciana que cocina los huevos
“La anciana que cocina los huevos”
[haga clic aquí para ver la pintura a pantalla completa]

Diego Velázquez pintó La anciana que cocina los huevos, cuando tenía apenas 19 años. El crítico Raymond Cogniat escribe que el artista:

Consideró los interiores domésticos tan seriamente como las escenas históricas, pintó a los campesinos con tanto respeto como esos grandes hidalgos, y un bodegón con tanta exactitud y tanto cuidado como una composición de gran escala.


Parte B ... Haga clic aquí
Parte C ... Haga clic aquí

 


Dorothy Koppelman, artista y consultora del Realismo Estético, enseña The Critical Inquiry, un taller para artistas. Esta charla fue presentada al público en la Galeria Terrain.